
Últimamente me preguntan demasiado el por qué de mi mal humor, de mis malas respuestas. Yo me limito a no contestar, no vale la pena, no me van a entender.
Puede que me haya vuelto una estúpida preocupada y no una cascarrabias como muchos piensan, que me centre mucho en los demás y muy poco en mi, que cuando cometo errores no me dé cuenta de la repercusión que tendrán en mi y si en los demás.
Pero realmente y como se suele decir, si me enfado porque me enfado y si no porque parece que me da igual.
¿Ves? la respuesta te la das con tu propia reflexión no premeditada.
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